Sobre migración, infancia y medios…

(((…y algunas otras cosas también)))

Notas sobre la conversación interminable (o cuándo cerrar el whatsapp)

with one comment

A pesar de todas mis dudas metodológicas no resueltas (mi DT me riñe cuando exagero de esta manera), revisar las entrevistas de la tesis siempre resulta interesante, estimulante y enormemente entretenido. Esta vez, por ejemplo, me detuve en la “conversación interminable” descrita por una de las participantes a propósito de los cambios que percibe en sus rutinas de comunicación. Ella afirma que antes de las redes sociales online y de los sistemas de mensajería instantánea gratuitos, las conversaciones tendían a concluir. Si continuaban era en un próximo encuentro o en un mail, estructurado en forma de carta. Hoy la conversación no se cierra, se mantiene abierta sin importar su sincronía, los mensajes quedan allí, en el intercambio virtualmente constante, cuyo ritmo se acelera o disminuye de acuerdo a la motivación de los participantes en ella.

En otras entradas hice algunas consideraciones sobre la transformación del olvido, y esto sin duda se relaciona con ello. La presencia del otro es permanente, por más que aparezca o desaparezca durante un rato en el día (o la noche). Las ventanas de conversación son un flujo interminable de temas y superposición de momentos y detalles que no dista de lo que suele ser una conversación cara a cara. Evidentemente (y mucho se ha escrito sobre el tema), hay características que las hacen diferentes, pero lo esencial de apuntar, desde mi perspectiva, es la continuidad en la narración, la incapacidad de conclusión, la potencial presencia estable de un otro (o de muchos otros) mediante el dispositivo. Nuestras rutinas frente a las pantallas y nuestros rituales de comunicación se han modificado, prestaré más atención a la conversación interminable…

PS: Y ni hablar del tiempo o el huso horario…

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Written by Saltamentes

julio 16, 2012 a 17:15

Publicado en Borradores

Una respuesta

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  1. Tengo pensado algo, pero sigue lloviendo intermitentemente en esta mañana valdiviana que me distrae en lo más profundo de lo que quiero hacer ahora, y más tarde también; porque para definir las redes como un diálogo inconcluso habría que pensar que esos canales fueron abiertos para no cerrarse jamás, o bien que lo último que se quiere en esta vida es andar cerrando todo el tiempo las puertas de la comunicación, una vez que ellas han sido abiertas.
    Hay mucha gente que, poniéndose en la labor de comparar, criticar o simplemente justificar indirectamente el uso de tal o cual red social, por ejemplo, del tweeter versus facebook, agrega que este último no le gusta porque en el fondo solo se trata de un diario de vida -timeline como hoy ya se llama- una biografía abierta con todo tipo de entregas y episodios a color o negrita, pero que no forman sino parte de las interioridades o diálogos personales (si se usa el chat tb) de los habitantes asiduos o no de los mismos; pero que su carácter “subjetivo” sigue estando presente, mientras que un tweeter podría tener un uso mucho más informativo, como es el uso que quizá mayormente muestra tener, sea la información personal o algo más que personal dada directamente por personas o instituciones, en su diario y permanente presente comentar de noticias, eventos y temas varios del momento (TT y otras vainas). Amen lo dicho, se diría o uno podría pensar que, justamente, ese mismo efecto interminable de la información en el presente absoluto de la red social impone estos momentos, sensaciones de inconclusividad dialógica o informativa. Lo que pondría un justificativo externo a esa conversación solo en pause, de la habla tu diario escribir, en chat o blog o la red elegida.
    Podría agregarse también, que lo que no deja inclusive en ese permanente exponerse de la noticia en la red, la información varia en la linea interconectada directa entre los usuarios de ellas es su propia biografía personal, de deeos motivos ealegrias y tristezas, que no hacen sino teñir y colorear los expresos o ralentizados mensajes que odiamos, a veces, pero que asimismo a diario buscamos leer cuando no queremos a nadie allí delante nuestro; o al menos cuando me gustaria pasar del otro en una compañia tranquilo, dialogando con las pocas urgencias del otro mirándome a la cara de mi presente absoluto contigo en la distancia. Pareciera ser que tb existe eso, mi pequeña Saltamentes, un abrazo.

    Sam

    julio 20, 2012 at 14:34


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